El Camino a
Santiago va fraguando en nuestros corazones la conversión. Ayer noche tuvimos
una vigilia penitencial donde pudimos acercarnos a hacer experiencia de la
gratuita misericordia de Dios, ¡qué grande poder hacer experiencia del Amor de
Dios!. En el mundo en el que vivimos hay mucho rechazo, mucha crítica,
fácilmente nos sale el reproche y la exigencia a los demás. Que fácil es ver
entre los nuestros faltas de respeto, de delicadeza… ¡Cuanta misericordia
necesitamos! Sí la misericordia es regresar contantemente a un Padre que nos
ama con las manos abiertas, sin media, un Padre que nos perdona y nos abraza en
nuestro pecado. La misericordia la aprendemos en la escuela del perdón. El
Señor nos dice por boca del salmista que no desprecia un corazón contrito y
humillado.
Jesús a
querido que experimentemos su misericordia a través de las manos de sus
sacerdotes; personas ordenadas que actuando in
persona Cristi, nos dan el perdón del Señor, de este viene la verdadera paz,
la paz que únicamente Él puede dar; todo lo demás son meras luces de artificio
con las que intentamos olvidar el amor de Dios. al final de este día, la paz es
el huella que más se queda, no es un mero sentimiento o un “gustirrrinin”
interior, sino que es la realidad de la reconciliación poner nuestros pecados
sobre los hombros del crucificado.
10:47
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